| MANIFIESTO
2ª JORNADAS JUVENILES POR EL EMPLEO DIGNO
Zaragoza, del 23 al 25 de septiembre de 2005
Este
manifiesto resume el resultado de un fin de semana
de debates en el centro de Zaragoza.
Jóvenes de todo el estado nos reunimos para
hablar de lo que nos iguala, la situación
de precariedad laboral y vital en que nos encontramos
como trabajador@s. Estas líneas son el resultado
de un análisis y debate plural e inconformista
con una realidad que pretendemos cambiar y queremos
que sirva de herramienta de debate y acción,
enriqueciéndose a cada paso que demos entre
tod@s.
L@s
que hemos debatido en Zaragoza coincidimos en el
análisis que ya avanzamos hace dos años
en las primeras jornadas. La precariedad laboral
en la que nos encontramos l@s jóvenes trabajador@s
en nuestro país tiene un carácter
estructural. El modelo neoliberal impone como necesidad
una desregulación total del trabajo y una
máxima flexibilidad, tanto en la entrada,
en la estancia como en la salida del puesto de trabajo
para conseguir un crecimiento exponencial de los
beneficios empresariales y financieros que permita
la continuidad del sistema.
Hoy,
cumplidos 25 años desde la aprobación
de un Estatuto de los Trabajadores que rebajaba
ya en su momento la conquista de los derechos que
l@s trabajador@s habían arrancado a la dictadura,
y tras sucesivas contrarreformas, nos encontramos
con que, en la práctica, el despido es gratuito,
puesto que la mayor parte de los nuevos contratos
que se firman tienen fecha de caducidad (contratos
temporales, por obra y servicio, a tiempo parcial,
mediante ETTs, empresas de servicios, etc). No hablemos
ya de aquellos que ni siquiera tienen contrato como
muchos inmigrantes y becarios, tanto en la administración
como en empresas.
Esta
desregulación que caracteriza la situación
laboral de l@s jóvenes está íntimamente
relacionada con las muertes en el tajo y de camino
a él. Está demostrado que trabajar
para una subcontrata o ETT y/o tener un contrato
temporal aumenta las posibilidades de morir en el
tajo. La complicidad de la Administración
sigue siendo fundamental para que esto no cambie.
No
puede pasar un día más sin que respondamos
contundentemente a esta agresión contra l@s
trabajador@s.
La
precariedad laboral que sufrimos muchas veces se
enmascara detrás de actitudes
xenófobas
y machistas ante el papel que la inmigración
y la mujer asume teniendo que realizar un mismo
trabajo por un menor salario. Es imprescindible
quitar la venda a aquellos trabajadores, cada vez
más numerosos y muchos de ellos jóvenes,
que piensan de esta manera y poner de relieve que
la precariedad nos afecta a tod@s. La xenofobia
y el machismo es alentado desde el poder económico
financiero para dividirnos e impedir una respuesta
global a la precariedad.
En
Zaragoza hemos coincidido en que la situación
de precariedad laboral se traduce
directamente
en una precariedad mucho más amplia, vital.
No sólo se trata de que el coste de la vida
aumente constantemente frente a los sueldos congelados
que sufrimos l@s jóvenes y la imposibilidad
de emanciparse y tener acceso a servicios públicos
básicos de calidad y gratuitos. Hay una incertidumbre
hacia lo que pasará mañana que nos
hace vivir en un cortoplacismo que no nos permite
articular una respuesta política y/o social
ante nuestra situación. La precariedad en
este sentido se vuelve en un arma muy efectiva para
el sistema a la hora de desarticular cualquier tipo
de respuesta que le ponga en riesgo.
Qué
Hacer: Pasar a la ofensiva
En
las Jornadas de Zaragoza no sólo hemos hecho
una labor de análisis de la situación
actual si no que hemos puesto todas nuestras experiencias
en común para atisbar ciertos elementos de
solución para que la lucha contra la precariedad
sea efectiva.
Frente
a debates superados, en las Jornadas hemos coincidido
en que el sindicato sigue siendo la herramienta
fundamental con la que contamos l@s jóvenes
trabajador@s para luchar por nuestros derechos y
acabar con la precariedad.
Ahora
bien, el sindicato debe ser una herramienta útil:
Un sindicato de clase, sociopolítico, internacionalista,
participativo, democrático y que asuma la
movilización como herramienta clave a la
hora de conseguir sus objetivos. Un sindicato que
conjugue la lucha en la empresa con la lucha en
la sociedad, consiguiendo la implicación
de tod@s. Para ello es necesario que trabajemos
por un avance de la conciencia de clase dentro del
sindicato.
En
este sentido, a partir del panel de experiencia
y del debate sobre la acción sindical, consideramos
que se deben poner en práctica nuevas formas
de lucha para poder hacer frente a la gran dificultad
que tenemos l@s jóvenes para hacer sindicalismo
al carecer de un contrato estable y trabajar en
contratas, subcontratas, ETTs o empresas de servicios
(extensión del papel de las secciones sindicales,
implicación de l@s compañer@s con
más derechos por l@s que no los tenemos,
territorialización del sindicato, etc), pero
sin olvidar que la herramienta fundamental de movilización
sigue siendo la Huelga.
Si
bien, para que la Huelga pueda ser un arma de presión
útil, debe existir un grado de implicación
muy alto de tod@s l@s compañer@s, no sólo
de la empresa, si no de las subcontratas, ETTs o
empresas de servicios que trabajen con nosotr@s.
Para ello hay que abrir más allá de
la empresa el conflicto y trabajar con otra herramienta
que consideramos básica, la asamblea.
Somos
conscientes de la dificultad que implica trabajar
en asamblea pero tal y como están las cosas
es necesario recuperarla, puesto que sirve para
que l@s compañer@s se impliquen en la decisión
tomada al hacerlo entre tod@s. L@s trabajador@s
jóvenes carecen de experiencia sindical ni
conciencia de clase, la asamblea es la única
forma de ir recuperándolas.
Es
cierto que no siempre es posible actuar de esta
manera. Por ejemplo, un caso que hemos analizado
es el de la pequeña empresa. En estos casos
hay que seguir pensando en nuevas formas de intervención
sindical (ya hablamos en Rivas de la figura del
delegado de polígono que no acaba de cuajar)
pero como primer paso consideramos fundamental que
cuando nos encontramos en estas empresas nuestra
labor debe ser de informar, dando a conocer a nuestr@s
compañer@s sus derechos.
Así
mismo, consideramos que hay un campo en el que la
acción sindical tiene que avanzar, el de
las formas de lucha presindicales. En este sentido
hemos analizado que dar a conocer lo que es un sindicato
a l@s jóvenes que estudian enseñanzas
medias sigue siendo necesario, así como una
mayor implicación en la lucha que están
llevando a cabo los becarios de investigación,
mucho más organizados que cuando nos contaron
su experiencia en Rivas.
En
cuanto a las medidas de carácter sociopolítico
que deben adoptar los sindicatos y los partidos
de la izquierda transformadora, creemos fundamental
la recuperación de la lucha por la jornada
de 35 horas, como la que hizo IU, la lucha en contra
de las ETTs y empresas de servicios y la lucha contra
los accidentes laborales (aumento de inspectores
de trabajo).
En este sentido se analizó la propuesta de
intentar crear la figura del especialista en medicina
laboral dentro de la Seguridad Social de tal manera
que fuera él el perito reconocido por los
juzgados en estos casos y que permitiera un endurecimiento
de las penas y no sólo en accidentes si no
ante enfermedades laborales.
En
definitiva, creemos que debemos seguir realizando
estos encuentros entre los jóvenes más
organizados dentro del movimiento obrero con un
objetivo: la democratización económica
y social de nuestro país, luchando contra
la precariedad fruto de las políticas neoliberales
y el sistema capitalista.
¡Viva
la lucha de la clase obrera!
Zaragoza,
23 al 25 de septiembre de 2005
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